SI PUDIERA
Esta tarde he vuelto a leer algunas páginas de Limónov de Emmanuel Carrère:
Vendrán todos. Los gamberros y los tímidos; estos saben pelear. Los traficantes de droga y los que reparten los anuncios de burdeles. Los masturbadores, los clientes de las revistas y de los cines porno. Los solitarios que deambulan por las salas de museos o consultan en las bibliotecas cristianas y gratuitas. Los que tardan dos horas en tomar a sorbitos su café en los McDonald’s y miran tristemente por el ventanal. Los fracasados en el amor, el dinero y el trabajo, y los que han tenido la desgracia de nacer en una familia pobre. Los jubilados que hacen cola en el supermercado, en la fila reservada a los que han comprado menos de cinco artículos. Los gamberros negros que sueñan con tirarse a una blanca de la alta sociedad y como no lo conseguirán nunca la violan. El doorman de pelo gris al que le encantaría secuestrar y torturar a la hija insolente de los ricos del último piso. Los valientes y los fuertes que llegan de todos los confines para brillar y conquistar la gloria. Los homosexuales, unidos de dos en dos. Los adolescentes que se aman. Los pintores, los músicos, los escritores cuyas obras no compra nadie. La grande y agerrida tribu de los fracasados., losers en inglés, en ruso nieudáchniki. Vendrán todos, tomarán las armas, ocuparán una ciudad tras otra, destruirán los bancos, las oficinas, las editoriales, y yo, Eduardo Limónov, iré en cabeza de la columna, y todos me reconocerán y me amarán.
Si pudiera disponer del tiempo me sumergiría en los libros, agudizaría el oído para escuchar a los cantautores como Aute, Silvio, Moustaki y Nacho. Desecharía todo lo que es ruido y borraría la conjunción del verbo oír. Si pudiera disponer del tiempo sudaría y después profundizaría en humanizarme. Desecharía la tontería y probablemente la Ley. Son muchas las mentiras que fundamentan la norma. Despreciaría a todos aquellos gusanos engordados de restos, de basura y que acaban blindados en Mercedes oficiales. Si pudiera disponer del tiempo no me olvidaría ni un solo día: tú y luego tú de nuevo. Si pudiera disponer del tiempo me sentaría y esperaría. Silla, papel y estilográfica. Silencio plástico. Si pudiera disponer del tiempo del silencio plástico surgiría un título y un texto. Si pudiera disponer del tiempo: VIVIRÍA.

