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¡Salud!

Si de ella gozara en su extensión, ejercería todas y cada una de las funciones con cierta normalidad. Pero como la plenitud es difícil de alcanzar, me limitaré a formar y deformar la función expresiva del lenguaje. Y en numerosas ocasiones, el sentido es impenetrable.

WAY OF DIE

WAY OF DIE

Esta pasada noche he tenido alucinaciones. He hablado a las paredes y he tiritado agazapado entre las plumas. Hoy mi cuerpo me pide reflexión más que acción. Más allá, más allá, más allá. Queremos desayunar lo de más allá, visitar lo de más allá, vestirnos como los del más allá, adornar nuestra existencia como la del más allá, saltar todas las barreras para llegar al más allá y una vez tengamos los pies en el más allá comprobaremos que en el más allá también desean lo del más allá y el allá es el aquí. El filósofo Günther Anders ya nos lo advirtió: El ladrón actual roba sin robar, pues “solo” es un ladrón de imágenes. Hoy han televisado la inocencia de un niño de tres años desenmascarando al impostor. Han entregado al niño y esos mismos ejecutores serán los que discutirán el uso anárquico o sistemático de las redes.

Hoy mi cuerpo me pide reflexión más que acción. Creo que quedan pocas personas buenas. Hay una milicia de ladrones que roban sin robar. Llegan a casa y no tienen nada en las manos, no tienen una habitación en la que almacenan su motín. Esos ladrones tienen la conciencia atrofiada y la moralidad paralizada. Nos están despojando de nuestro anonimato, de nuestra espontaneidad, de nuestras elecciones y en última estancia de nuestra vida para hacernos entrar en un teleidoscopio. La sociología debería profundizar sobre la nueva Way of die…

SALDREMOS A LA CALLE

SALDREMOS A LA CALLE