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¡Salud!

Si de ella gozara en su extensión, ejercería todas y cada una de las funciones con cierta normalidad. Pero como la plenitud es difícil de alcanzar, me limitaré a formar y deformar la función expresiva del lenguaje. Y en numerosas ocasiones, el sentido es impenetrable.

LA EDAD DE LA NECEDAD

LA EDAD DE LA NECEDAD

La casa de la alegría y la edad de la inocencia están salpicadas por una valerosa ironía que ataca de pleno al mundo que habitaba su seductora escritora Edith Wharton. La edad de la necedad podría relatar el comportamiento bobalicón de una suciedad habitada por tarados - no en su significado alocado - que presumen en su universo vacío de ser directores, guionistas, actores y creadores de contenido…. JA JA JA yo me río. En mis manos viven libros y en mi cabeza no hay espacio para la incompetencia. El mercado tenía como aliciente la convergencia de sus gentes, presentes y huéspedes. Era color, era luz, era brindar por la vida, taburete de barra, pincho de tortilla, conversaciones que se pisan, muchas risas y chinchín con cava. Una especia de impresionismo vital. Lo que vemos ahora es tristeza, tiniebla, soledad y un mercado cuyo aliciente es la imbecilidad.

EL ÚLTIMO DÍA DE LA SEMANA

EL ÚLTIMO DÍA DE LA SEMANA

AGUJA, BAYETA Y BALENCIAGA

AGUJA, BAYETA Y BALENCIAGA