LA EDAD DE LA NECEDAD
La casa de la alegría y la edad de la inocencia están salpicadas por una valerosa ironía que ataca de pleno al mundo que habitaba su seductora escritora Edith Wharton. La edad de la necedad podría relatar el comportamiento bobalicón de una suciedad habitada por tarados - no en su significado alocado - que presumen en su universo vacío de ser directores, guionistas, actores y creadores de contenido…. JA JA JA yo me río. En mis manos viven libros y en mi cabeza no hay espacio para la incompetencia. El mercado tenía como aliciente la convergencia de sus gentes, presentes y huéspedes. Era color, era luz, era brindar por la vida, taburete de barra, pincho de tortilla, conversaciones que se pisan, muchas risas y chinchín con cava. Una especia de impresionismo vital. Lo que vemos ahora es tristeza, tiniebla, soledad y un mercado cuyo aliciente es la imbecilidad.