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¡Salud!

Si de ella gozara en su extensión, ejercería todas y cada una de las funciones con cierta normalidad. Pero como la plenitud es difícil de alcanzar, me limitaré a formar y deformar la función expresiva del lenguaje. Y en numerosas ocasiones, el sentido es impenetrable.

RELOJ DE PULSERA ANALÓGICO

RELOJ DE PULSERA ANALÓGICO

Miro el reloj y busco las manecillas porque tengo la sensación de que el tiempo va muy deprisa. Miro a ambos lados y hay miles de millones de ciudadanos que están conmigo encajonados. También miro al cielo porque la esperanza se la ha comido el suelo. Yo también me repito, porque hace varias semanas que nos dicen que miremos al cielo: la tarde del 12 de agosto habrá un eclipse. ¿O acaso no será un señuelo? Distracción para los ciegos que de tanto mirar al firmamento no cayeron que hace ya mucho tiempo que se precipitaron por el hueco. Hoy se pueden alinear los cuerpos celestes pero del hoyo presente no saldrá ningún valiente. Buena suerte.

Yo por mi parte voy a recuperar el reloj de pulsera analógico. Giraré la corona hasta encontrar en el dial el 12. Las manecillas las colocaré a las 19:30. Después le daré la vuelta y le quitaré la pila. Luego me lo colocaré en la muñeca para recordar que el eclipse del 2026 tuvo el mismo efecto en los cerebros que la canción de la Gallina Turuleca de la década de los setenta. Cincuenta años han pasado. Sigamos jugando.

QUIERO ABRAZAR EL SILENCIO

QUIERO ABRAZAR EL SILENCIO